Los “míos”, por Xavier Mitjavila

Comida de domingo entre buenos amigos. Hemos acabado hace rato y estamos charlando tranquilamente de nuestras cosas. Una madre mirando a su móvil me dice: “dale una ojeada a Zalando. Hay unas Adidas con un súper-precio. A tus chavales les podrían gustar… ¡Ah, no! ¿Que tu eres más de Nike, no?”

¡Pues sí! Soy más de Nike que de Adidas. Pero automáticamente me pregunto a mí mismo el porqué. Y no encuentro una respuesta clara al respecto. ¡Curioso! Supongo que debe ser un tema histórico… Supongo que de pequeño tuve deportivas de ambas marcas y supongo que todas funcionaron correctamente, pues no guardo un mal recuerdo de ninguna de las dos. Son dos grandes marcas. Las empresas que están detrás de estas marcas son de altísima calidad. Sus equipos, los mejores del mundo en el ámbito del deporte. Equipos creativos y muy innovadores en ambos lados.

Adidas y Nike. Nike y Adidas. ¿Tanto monta, monta tanto? Supongo que sí.

Así pues, ¿por qué esta madre dice que yo soy más de Nike y tiene razón? Porque me conoce y sabe que así es. Pero me hace reflexionar sobre ese “porqué”. Y honestamente, a bote pronto, no sé que responder. Creo que no tengo bien racionalizada la razón por la que soy más de unos que de otros. No me lo dice la cabeza. Creo que me lo dice el corazón.

Debe ser un tema emocional y relacionado con algo bien profundo. Creo que tengo la percepción de que los de Nike son “de los míos”. No recuerdo cuando empecé a tener esta percepción, pero es claramente así. Claramente. Y como dicen que “perception is reality”, si mi percepción dice que estos son “los míos”, ¿por qué debería comprar otra marca para mis hijos? Efectivamente, mi comportamiento de compra se ha visto siempre influenciado por esta percepción.

Acto seguido, veo a uno de los niños del grupo con la camiseta del Barça y lo entiendo todo. Quizás mi marca preferida ¿equipa a mi equipo de futbol? ¿Al equipo con el que me siento identificado y que me representa? Debe ser eso… ¡Sería lógico que lo fuera!

Y creo que esta es la magia del Marketing. Trabajar día y noche, para lanzar iniciativas y que nuestros consumidores piensen un buen día que nuestra marca es “la suya”. Y pienso en la cantidad de marcas que yo considero “mías” y en la cantidad de profesionales que hay detrás de ellas. ¡Qué buenos!

Ha pasado un ratito. Oscurece y nos despedimos. Cogemos los coches para volver a Barcelona. Ya estamos en la C-16. Tranquilos. Con los chicos detrás, pongo siempre el automático a 120 para dar buen ejemplo. Nos pasa un Mercedes. Y vuelvo a pensar…

¿Soy de Mercedes? Creo que soy más de Audi o BMW… ¡Vuelta a empezar! ¿Por qué? ¡Deben ser más de “los míos”!

 

Artículo originalmente publicado en xaviermitjavila.com

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